Fnalysis.
KYC de cortesía
La seguridad más sofisticada del sector cripto no la tumbó un hacker genio con capucha, la tumbó un correo con membrete oficial y buena ortografía. Revolut entregó pasaportes, selfies y el historial completo de bitcoin de varios clientes con pasta gorda a un estafador que se hizo pasar por una agencia gubernamental, y como el mensaje pasaba las tres verificaciones técnicas de turno, los filtros automáticos lo dieron por bueno sin rechistar.
Después de sobrevivir filtraciones en hardware wallets y sobornos a empleados, la puerta trasera resultó ser la más obvia de todas: un remitente que sabía escribir bien. La complejidad no salva de nada si el eslabón débil sigue siendo un humano crédulo con un botón de 'aprobar'.
Fuente: CriptoNoticias →La verificación más sofisticada del sector, tumbada por un remitente con buena ortografía institucional.